top of page
Ecología humana, la nueva cátedra verde

Por Javier Silva Herrera

Expertos dicen que salvación del mundo pasa por enseñar que el planeta debe tratarse con 'humanidad'.

No se preocupe tanto por salvar al planeta, porque el planeta puede salvarse solo. Deje a un lado tanto activismo ecológico, ese de salir a protestar por la falta de acciones contra el cambio climático o por la muerte de un toro. No busque con afán que todo el mundo deje de botar papeles en la calle. Mejor, preocúpese por cuidar de sí mismo y aprenda a relacionarse con el ecosistema.

La multiplicación de esta coherencia en otras pequeñas acciones y en miles de personas, a través de la enseñanza, dejaría sin piso cualquier agresión contra la naturaleza. Así habla la ecología humana, una especie de 'ética verde' que está llegando a Colombia para tratar de irrumpir en colegios y universidades como innovación educativa.

En síntesis, se cuestiona: ¿puede cuidar al mundo quien no sabe cuidar su vida? "Hay que cambiar el enfoque de la educación ambiental, para que enseñe menos biología e incluya un mayor componente humano", dice Felipe Cárdenas, director del Departamento de Ciencia Política y Derechos Humanos de la Universidad de La Sabana, institución que organizó un congreso internacional sobre el tema.

En esta universidad y en colegios como el Gimnasio Moderno, se están dando los primeros pasos para incluirla en sus aulas. Cárdenas agrega que hay que mostrarle al estudiante que el hombre, como supuesto ser superior, no es el único que tiene derechos, porque el animal, el árbol o el mar también los tienen y deben ser respetados. 

El abogado y experto en educación ambiental Gustavo Wilches Chaux lo reafirma cuando explica que nuestro modelo de desarrollo nos ha convertido en una plaga frente a la cual el planeta puede poner en marcha su sistema inmunológico con el único fin de desecharnos.

'El territorio está vivo'

Cuando hablamos de territorio, dice Chaux, siempre lo hemos entendido como el escenario inerte e inagotable.

"Pero el territorio realmente es un ser vivo, también un ser social y tenemos que convertirnos en aliados de su salud. Si queremos garantizar seguridad a los seres humanos, también tenemos que garantizar, en igual medida, seguridad a los ecosistemas. Esta reflexión debe inculcarse desde las aulas", dice Wilches.

La ecología humana, a la que muchos han bautizado como la ciencia maestra del siglo XXI y que comenzó a gestarse en Estados Unidos en la década de 1960, de la mano del antropólogo Julian Haynes Steward (creador de los términos de ecología cultural), es para muchos la clave para ganar la batalla por la supervivencia humana. 

Juan Fernando Sellés, profesor de antropología de la Universidad de Navarra (España), plantea que en este caso los niños podrían jugar un gran papel, no como alumnos, sino como potenciales maestros.

"Si la vida del hombre es un proyecto, nadie se debe considerar un ex niño. Los pequeños nos muestran una relación espontánea y sin malicia con el entorno: basta verlos en pleno juego para encontrar la ecología más limpia en el nivel superior de lo humano", agregó.

Claves para aplicar en las escuelas

El abogado y ambientalista Gustavo Wilches Chaux da tres claves para enseñar ecología humana:

Transmitirles a los estudiantes el valor de la identidad y de reconocerse como parte de un territorio y de cuyo respeto depende su subsistencia.

Enseñarles solidaridad y equidad, para que no existan injusticias como las que viven pueblos donde no hay agua, a pesar de que en sus veredas nace el líquido, que va a las grandes ciudades.

"A los infantes hay que mostrarles que hay recursos que, cuanto más usamos, menos tenemos (como el petróleo), pero que existen otros que, cuanto más usamos, más acaparamos, como el afecto. Cuanto más cariño doy, más recibo; así se debe enseñar la ecología".

______________________________________

Referencia:  Silva, Javier. Ecología humana, la nueva cátedra verde. MEN Colombia. Al día con la noticia. Extractado del Periódico El Tiempo. 21 noviembre de 2010. Bogotá. 

http://www.mineducacion.gov.co/observatorio/1722/article-255786.html

Contaminación del aire en Medellín exige medidas de fondo
Por Gustavo Ospina Zapata | Publicado 23022017 | Hora: 0:22

Los altos niveles de contaminación del aire que vive Medellín se hacen cada vez más visibles, al punto que el alcalde, Federico Gutiérrez, señaló signos de alerta naranja. FOTO EDWIN BUSTAMANTE

Aunque ya hace diez meses que el escritor Pablo Montoya, como ciudadano afectado, les exigió a las autoridades de Medellín tomar medidas estructurales para mejorar la calidad del aire, su clamor, a juicio de ambientalistas y expertos en el tema, no ha sido atendido. Además, en noviembre pasado, el Área Metropolitana advirtió que para el próximo mes podría darse una posible emergencia ambiental, similar a la que se vivió en marzo y abril de 2016.

El pasado martes, incluso, los medidores de la calidad del aire del Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Aburrá (Siata) dieron alerta naranja para algunos puntos del Centro de Medellín.

 

La población ahora está a la expectativa. Ayer, un trino de twittero Santiago Villegas (más de 9.000 seguidores) afirmó: “Atentos: ya hay emergencia ambiental en Medellín, aunque no ha sido oficialmente declarada, a todos nos concierne exigir aplicar #ProtocoloYa”. Sin embargo, las autoridades aseguran que no es cierta esa información.

 
Más medidas

 

En su petición al alcalde Federico Gutiérrez y al director del Área Metropolitana Eugenio Prieto, el laureado escritor Montoya sugiere que se necesitan más que horas de pico y placa y días sin carro para acabar con el grave problema de contaminación del aire en la ciudad: “si bien son medidas necesarias, en el fondo son insuficientes si no se realizan planes estructurados y a largo plazo”.

Producto de la emergencia se extendió el pico y placa a los diez municipios del Valle de Aburrá con el mismo esquema de Medellín, y es la única medida que se mantiene hasta hoy. Sin embargo, la ampliación de ciclorrutas aún no inicia construcción. El control a los vehículos contaminantes se hace pero no se percibe. El pico y placa industrial sigue siendo a voluntad de las empresas, muy pocas lo aplican. Y casi ningún ciudadano hace el aporte que les corresponde: bajarse del vehículo particular y usar más el público o las ciclas.

Gisela Posada, directora de Relaciones Públicas de la Universidad de Antioquia y vocera del G8 (grupo de ocho universidades que se unieron para formular propuestas ambientales), señala que ha pasado ya casi un año y el mensaje que se da es que no se han tomado medidas de fondo contra el problema.

“Llegó el momento de levantar la voz contra la nube de humo que atesta las calles. Como ciudadanos debemos ser más responsables y exigentes con los gobernantes”, señala Posada. Advierte que, en caso de que se declare la emergencia ambiental, lo peor sería que de nuevo los niños sean las víctimas del suceso: “Los más indignante fue que el año pasado a los niños se les prohibiera en los colegios hacer educación física, ¿será que eso se va a repetir?”, se pregunta.

Responsabilidad mutua

José Fernando Duque, geólogo y profesor investigador de Ciencias de la Tierra de Eafit, admite que las autoridades tienen responsabilidad pero que a los ciudadanos les corresponde una gran parte, porque es urgente cambiar de hábitos para contaminar menos: “Este es un problema que tiene que ver con la comodidad de cada uno y así es muy complicada la solución”.

 

Añade que las partículas contaminantes del aire son tan diminutas, que el ojo humano no las alcanza a ver y, por eso, no le da al tema la importancia que merece.

 

“Nos enfermamos y no sabemos que es por la mala calidad del aire. Y viviremos 40 años con este problema”, por lo cual conminó a los sectores privados y públicos, así como a los ciudadanos, a unirse en la adopción de medidas que solucionen el caos ambiental.

 

Datos revelados el año anterior durante la contingencia ambiental sostuvieron, en palabras del concejal Simón Molina, que en Medellín se mueren más de 3.000 personas al año por enfermedades pulmonares y cardiorrespiratorias, asociadas a la mala calidad del aire.

 

En Medellín y el área metropolitana, el censo de 2014, el más reciente, mostraba un parque automotor de 1’234.946 vehículos y motos, con tendencia al crecimiento.

 

Se calcula que a 2030 el número total será de un millón de automóviles y un millón de motos. Lo grave para el aire es que las fuentes móviles -vehículos- aportan el 80 % de la contaminación.

Baja esperanza de vida

 

Carlos Hoyos, director del Siata, expone la dificultad de que las medidas a largo plazo se reflejen y hagan ver que se está actuando. El Siata, de por sí, es un avance, pues es un sistema pionero en el país en medir la calidad del aire en distintos puntos del Valle de Aburrá, lo que ayuda a la toma de decisiones.

 

“En Medellín no hemos sido capaces de generar empleo sostenible asociado a la calidad del aire”, sostiene Hoyos e invitó a los gremios privados a aportar a la solución de esta problemática.

 

Opciones como incentivar el teletrabajo pueden ser el aporte de los gremios privados a la descontaminación, propone Hoyos.

 

Pronostica que si en los últimos años la esperanza de vida de los colombianos se ha ampliado alrededor de los 70 años, la amenaza de la mala calidad del aire hará que de nuevo esa esperanza caiga a niveles más bajos.

 

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, no niega la gravedad del problema. Incluso, el martes sostuvo que la ciudad, en el Centro, estuvo en alerta naranja por los altos niveles de contaminación que presentaba el aire.

 

“Este es un llamado de atención. La roja quiere decir que el aire que se respira ya es dañino para la salud y hay que tomar acciones. Como todos contaminamos, todos ponemos”, expresó al invitar a los ciudadanos a usar menos el vehículo particular y a utilizar la bicicleta y el transporte público. Al Área Metropolitana le pidió ejercer controles más severos a los vehículos contaminantes, especialmente volquetas y buses, como hacerles comparendos e impedirles movilizarse.

 

“Para nosotros es imposible descartar una emergencia ambiental, acá los cambios atmosféricos por la contaminación que generamos todos hacen que en cualquier momento podamos volver a vivir una emergencia”, señaló.

 

La Alcaldía realiza un estudio epidemiológico que aclare cuál es el real impacto en la salud de las partículas contaminantes, que emiten las fuentes móviles, que son casi invisibles y van directamente a la sangre y a los pulmones. No obstante, aún no hay resultados de este estudio.

  • facebook
  • Twitter Clean
  • w-googleplus

NIT: 900 936098-3

© 2016 cvcorp21 creado con Wix.com

Visítanos

Calle 44 # 72 - 54 Interior 201 

Medellín, Antioquia, Colombia

Llámanos

Presidencia: (57) 3108431329

Dirección Ejecutiva: (57) 3192874733

Colombia Verde Siglo 21 - cvcorp21 - Contacto
Más que nada, autor: Jorge Ben… Guantanamera, autor: José Fernando Díaz y José Marti… Amor de mis Amores, autor: Ángel Cabral y Michel Rivgauche… Quizás quizás quizás, autor: Osvaldo Farres… - Aquarela de Brasil, autor: Ary Barroso… La banda, autor: Chico Buarque… Ciudad maravillosa, autor : Andre Filho… Arreglista: Máximo Spodek
00:00
bottom of page